martes, 30 de noviembre de 2010

¡¡ 5-0 !!

Quienes me conocen saben que el fútbol me trae al pairo, a excepción de los partidos de 'La Roja'. Y aunque por tradición familiar, principalmente por parte de padre, yo he sido supuestamente siempre del Real Madrid, hace años ya que se ganó mis antipatías... Me parece un equipo desagradable por su eterna chulería y por ese modo de mirar más el negocio y la caja registradora que el propio juego. Y aunque no entiendo demasiado de este deporte-negocio, vaya por delante, es obvio que el señor Florentino es empresario del fútbol más que Presidente del mejor Club de Fútbol del mundo, título que hoy por hoy, guste o no, sigue ostentando por derecho propio el Real Madrid.

Pero ayer, aparte de encajar cinco goles del Barcelona, lo cual diga el entrenador luso lo que diga, es humillante, el Real Madrid dejó de lado la caballerosidad, característica propia de madridistas durante décadas y que como casi todo, parece estar fuera de moda. Esas reacciones propias de rabieta de niño malcriado no son propias de deportistas de élite. Estos nenes que visten calzones de Calvin Klein y viajan en autos de lujo, acostumbrados a ser triunfadores que se saben protagonistas allá por donde van, deberían aprender algo de educación elemental. Sin educación y sin saber estar no eres nadie. Y del mismo modo que hay que saber ganar, hay que saber perder.

Y es que mi abuelo ya lo decía: "En la mesa y en el juego, se conoce al caballero". Una gran verdad. Por más que mi amigo David se burle de mí cuando la cito.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Me gustaria preguntarle a Rajoy...

Yo soy el primer crítico con el Gobierno y con los miembros del Partido Socialista cuando no estoy de acuerdo, incluyendo a Felipe González, cuyo regreso he anhelado profundamente en tantas ocasiones. No hay más que leer entradas anteriores de mi modesto blog. Y además como votante que soy del PSOE hace 20 años, me considero más que legitimado para criticar sus errores, sea por acción u omisión, puesto que yo les he puesto en el Gobierno, a fin de que logren para mi país unos objetivos que espero que cumplan. Les voto porque deposito mis expectativas en ellos, que por cierto, me prometen cumplir cuando me piden ese deseado voto. Por ello, si me decepcionan, debo protestar y recordar que para 'eso' yo no les puse ahí.

Yo comprendo que hay una crisis brutal y que la situación es crítica y que Zapatero negó la mayor y reaccionó demasiado tarde. Comprendo que en el Gobierno se han dicho por la mañana y desdicho a la tarde. Comprendo que ha habido caos, contradicciones y errores en la toma de decisiones. Y comprendo también que se ha hecho una reforma laboral que como siempre perjudica al pagano habitual, al de siempre.

Pero lo del PP es insoportable. No hace falta entender de economía para darse cuenta de que lo que tenemos que hacer es mostrar una imagen de solidez de cara al exterior, de que remamos juntos en la misma dirección y de que España tiene mucho que ofrecer. Cómo es posible que el discurso del PP siga siendo el de bombardear al Gobierno y a Zapatero. Cómo es posible que su odio les haga rebasar las fronteras de ese sentido común tan pronunciado por la boca de Rajoy y que en lugar de mirar por el interés de España sigan pensando en el hundimiento del contrario y en ganar las elecciones. Cómo es posible que en lugar de gritar a coro que España puede lo único que grita es que el problema es Zapatero. Así, ni los mercados, ni la UE, ni los compradores de deuda española van a confiar en nosotros. ¿Cómo van a creer al Gobierno español cuando dice que la economía española tiene recursos para salir de esta situación, cómo van a creer en las medidas tomadas, si el jefe de la oposición dice lo contrario? Me gustaría preguntarle a Rajoy lo que piensa cuando dice lo que dice y hace lo que hace.

Nuestros vecinos portugueses acaban de darnos una lección. Ese país al que miramos siempre tan injustamente con aires de superioridad han conseguido lo que aquí no lograremos jamás: un pacto entre gobierno y oposición. No se si serán intervenidos o no, pero es indiscutible que nos han mojado la oreja. Para la oposición portuguesa es más importante la salud de su país que alcanzar el poder. O son tan inteligentes que saben que tienen más posibilidades de ser votados si muestran patriotismo con mayúsculas a descaradas ansias de poder.

Estoy muy triste. Porque nos están privando de lo único que no deberían privarnos. De esperanza. Están matando la esperanza y la ilusión de la gente. Y si acaban con nuestra esperanza, ¿cómo vamos a convencer a los demás de que podemos?



viernes, 19 de noviembre de 2010

Ciencia Ficción

Es obvio que en cien años hemos avanzado en muchas cosas. Es obvio que el mundo que conocemos nada tiene que ver al de hace cien años. Es obvio que nuestros antepasados no podían imaginarse el mundo en que vivimos. La ciencia y la técnica han transformando el mundo en ese afán del hombre de conocer las leyes de la naturaleza y no pocas veces en doblegarla.

El hombre ha conseguido curar enfermedades mortales, crear la luz allá donde había oscuridad, hacer del mundo un lugar más pequeño volando como las aves, desafiando así las leyes de la física, ha visitado la Luna, ha logrado mandar imágenes y documentos y cartas de amor sin movernos del despacho e incluso mantener conversaciones por videoconferencia desde el sofá. La ciencia ficción no es sino una previsión de lo que nos depara el futuro. Eso ya lo dejó claro Julio Verne. Lo que ocurre en cualquier lugar del mundo es conocido en tiempo real y todo ciudadano tiene claro lo que son los derechos humanos, la igualdad, la libertad y la justicia, la democracia y el derecho a opinar. 

Todo eso conforma el 'progreso'. Hermosa palabra y hermoso concepto. Veamos unas estadísticas:

  • Alrededor de 24.000 personas mueren al día por causas relacionadas con el hambre, de las que al menos un 75% son niños menores de cinco años. (Proyecto hambre, Naciones Unidas)
  • Según la OMS, la violencia de género supone la principal causa de mortalidad entre las mujeres de 15 a 25 años.
  • Según los datos de que dispone Anmistía Internacional, en 2009, sin contar con el caso de China, fueron ejecutadas 714 personas en 18 países y al menos 2001 personas condenadas a muerte en 56 paises.
  • Según Anmistía Internacional, la homosexualidad estaba penada en más de 70 países y ocho de ellos con pena de muerte.
  • En el mundo hay 40 millones de mujeres dedicadas a la prostitución, más que habitantes tienen países como Australia o Canadá y el ratio de prostitutas norteamericanas asesinadas es de 214 por cada 100.000.
Parece que ese 'progreso' no ha llegado a todos por igual. Realmente no hemos avanzado tanto nos creemos. Somos una minoría (debemos incluirnos todos aquellos que leamos estas lineas) los que hemos gozado de ese bienestar, de esos avances. Porque la mayoría de los seres humanos que habitamos este moribundo planeta, no saben de que se les habla cuando hablamos de 'progreso', de 'estado del bienestar', de 'salud pública', de 'internet', de 'televisión digital terrestre' (ni de la otra), de tener un 'piso' y un 'coche' o de cosas tan elementales y básicas para nosotros como la 'luz eléctrica', el 'agua corriente' o el 'derecho a la educación' de los niños. Y otros quizá sí conozcan estas cosas, pero no saben lo que es vivir en libertad sin miedo a represalias por quienes son, como son o lo que piensan. 

No pretendo ser populista, sino expresar mi convicción de que esta crisis es un merecido castigo al egoísmo y avaricia de un primer mundo, que se ha erigido en privilegiado a costa del resto, mucho más numeroso pero absolutamente indefenso. Preguntemos a esa inmensa mayoría que es una crisis. Intentemos explicarles lo que ocurre. Y no lo entenderán, porque les hablaremos de cosas absolutamente desconocidas para ellos. Y es que mientras unos pocos intentamos salvar el sistema financiero irlandés del estado de quiebra, para muchos otros la libertad de expresión, comer todos los días o el agua corriente aún son ciencia ficción. 

jueves, 18 de noviembre de 2010

¿Se folla poco en Cataluña?

Está claro el problema catalán. No es la defensa de su lengua. Ni la defensa de su historia. Ni de su esencia. No es que el resto de España les tengamos manía como algunos pretenden hacer ver. No es que algunos defiendan que los catalanes pagan más impuestos que los demás y que en el resto de España tenemos mucho morro. No es que tengan movimientos independentistas perturbando la vida política. No es que estemos en campaña electoral, caldo de cultivo de muchas tonterias solemnes. No es que tengan unos políticos impresentables, sean del signo que sean (he de esforzarme para pensar si alguno se salva en esta campaña electoral...)

No. El problema parece ser que es otro. Follan poco. No, no. En Cataluña los ciudadanos follan poco. Y por eso o no votan o votan al partido equivocado. Claro. Eso es lo que pasa. No os enfadéis conmigo, mis queridos amigos catalanes, que yo os quiero. No soy yo quien lo dice. Sino vuestros políticos. Se han empeñado en utilizar el sexo para convenceros de que les votéis. Y no sólo es cosa de un partido. La gilipollez es una pandemia galopante.

Por un lado tenemos el video los jóvenes socialistas catalanes. Y por otro el de Montserrat Nebrera, que desde que se ha marchado del PP se nos ha soltado la melena. Ante las críticas ha asegurado que lo grave hubiese sido quitarse la toalla. Eso ya hubiese sido realmente cruel...

Si yo fuera catalán, no me enfadaría con el autor de este modesto blog. Votaría en blanco.

La moral de Telemadrid...

Ya conocéis la joyita... Por si acaso os pongo el video...

Este es uno de esos señores que van a Telemadrid y otros medios de la misma cuerda diciendo perlas como esta. Groseros, soeces, xenófobos, homófobos, machistas y rayando la pederastia (acordémonos de Dragó y sus Lolitas) abundan cada día más.

Me gustaría preguntarle a Isabel Sebastián si esos comentarios los hubiese pasado por alto si fuesen sido proferidas por algún miembro del Partido Socialista y no digamos del Gobierno. 

Que te pillen con el micro abierto pude indicar que eres imbécil, pero desde luego no justifica el contenido de lo dicho. Creo que no es un debate entre lo público y lo privado. Sea una conversación pillada o no lo sea. La cuestión es que determinados individuos de escaso calado moral se permiten ir a los medios a juzgar a los demás. La cuestión es que estos deslices dejan al descubierto la verdadera naturaleza de estos críticos del mal ajeno.

Por cierto, Telemadrid es una de esas partidas que supondrían un enorme ahorro a todos los madrileños y que podría pagar la deuda del Sr. Gallardón. ¿Por qué no se lo propuso usted a Doña Esperanza antes de ir a llorar a Zapatero?. Pero ese es otro tema...

Y es que el nombre de este blog no es casual...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lo del PP no tiene nombre...

Las técnicas del PP para favorecer al país siempre las he cuestionado profundamente. Su peculiar patriotismo también. Su odio visceral al PSOE es algo más que sabido. Su deseo de ganar las elecciones a toda costa es un clásico. Desde que Rajoy perdió sus primeras elecciones generales (ya van dos) el PP se encuentra en permanente estado de guerra preelectoral al más puro estilo Maquiavélico: 'el fin justifica los medios'. 

Estamos acostumbrados a sus bajezas. A su estilo rastrero y demagógico. Pero tenemos dos ejemplos recientes que hacen que cualquiera tire la toalla lleno de frustración y desesperanza. 

Uno el famoso videojuego del PP catalán consistente en matar inmigrantes ilegales (en la gaviota del PP, eso sí, que da mucho glamour al asunto) pilotada por Alicia Croft (alucino...) y que no puedo poneros porque ya la han retirado de la web.

Y otro los improperios de Van Halen, un senador del PP, a Trinidad Jiménez, Ministra de Asuntos Exteriores (otro expediente 'X' de Zapatero) que la verdad, se le entiende lo mismo que a un borracho a la salida de un bar. Podeís verlo aquí.

Claro que las juventudes socialistas catalanas han hecho un spot en el que una mujer llega al orgasmo al introducir el voto en la urna... debe ser que votar PSC da gustito...


Que pena de política. Que decepción de políticos. Que lástima de país. No nos lo merecemos. De verdad que no.